Y sigues persiguiéndome… al menos en mis sueños…o era al revés? Porque ya no me acuerdo después de despertar. Una cosa es ser normal durante el día y otra es lo que la cabeza se le ocurre hacer mientras duermo, cuando el inconsciente toma decisiones que al menos yo, no le di permiso, ni lo aprobaría tampoco..
Por ejemplo: puedo pasarme el día súper tranquila, trabajando, haciendo mi pega, mostrando que tengo todo controlado y que soy una mujer adulta, racional, matemática y perfectamente funcional, sin dejar de ser la divertida y empática que siempre soy (o al menos eso creo)
Pero, llegando la noche, mi cerebro se empieza a mandar solo y dice: Y si metemos a este personaje? Sería más emocionante y divertido! Habría mucha adrenalina!
Perdoooón?, quién te dio permiso?, a quién le preguntaste? quién aprobó el presupuesto para agregar esto?, dónde está la aprobación por sistema? o al menos el correo pidiendo autorización? desde cuándo que te mandas solo?
Y claro, a esas alturas del partido el cerebro hace caso omiso de mis instrucciones, ya está cansado; maldito, nunca aprendió a configurar la privacidad, ni menos el horario de trabajo de 9 a 6.
Y entonces, si sigues apareciendo así en mis sueños, tenemos que hablar, o no hablar, o aclarar quién persigue a quién… o no… al final… es un sueño… o no?
Al final, ya no sé si estoy soñando o si estoy soñando que logro alguna vez dejar de soñarte, o si estoy inventando el sueño también; como dije, el cerebro ese manda solito a esa hora.
Y el nivel de burocracia emocional que implica todo esto, no creo tener ni el presupuesto ni estar dispuesta a financiarlo, tendría que comenzar un excel para sacar cálculos y definir si es conveniente para la economía emocional.
Aunque por lo que veo, mi cerebro no tiene ganas de seguir mis instrucciones, tiene cero respeto por mi horario de descanso y cree que la empresa tiene presupuesto infinito. Creo que lo voy a despedir.

Deja una respuesta