Pasaron tantos años… y, aun así, no entiendo por qué me cuesta tanto esperar dos meses más. Cómo puede ser que han pasado más de veinte años casi sin darme cuenta y que, en cambio, estos dos meses parezcan me parezcan una eternidad, como si el tiempo se riera de mi, por todo lo que quiero que llegue el momento de volver a Chile, volver a verte.
Quiero besarte, quiero abrazarte y que se detenga el mundo y que ya no haga falta explicar nada. Quiero mirarte a los ojos y decirte que te quiero, que siempre te quise, que nunca dejé de estar enamorada de ti, aún cuando hice otra vida, aún cuando tenía todo escondido para mi y para todos. Y que siempre pensé en quedarme callada y seguir adelante, y sólo darme permiso de pensar en ti cuando estaba sola, cuando nadie podía verme.
Fui una idiota por no preguntar, por no atreverme a hablar, por estar segura que nunca sentiste nada por mí. Por dejar que mis miedos contestaran preguntas que sólo tú podías contestar. Y tú también lo fuiste, por no decir nada, por no intentar, por dejar que otros, que el silencio, que la vida decidiera por nosotros. Nos volvimos personas externas a la historia, a nuestra propia historia.
Pero aquí estamos, después de tantos años, con lo que cada uno a vivido por separado y llevado encima, pero sé ahora que también tienes la misma sensación que yo, que hay historias que no terminan, que están esperando que llegue el momento y puede que ahora sea el momento en que la historia se pueda realmente escribir para nosotros.
Que estos más de veinte años no fueron el final de nada, sino el camino que tuvimos que caminar para volver a encontrarnos. Que todavía nos quedan besos y abrazos por darnos y palabras que, aunque lleguen tarde, aún tenemos que decirnos.
Porque nunca es tarde, mi amor, al menos mientras estemos vivos. No cuando todavía hay tanto por sentir, tanto por decir y tantas ganas de descubrir qué habría pasado si nos hubiéramos atrevido antes.
Y, sobre todo, nunca es tarde si la vida, después de que la dejamos llevarnos por caminos tan distintos, todavía nos está dando una nueva oportunidad.
Dos meses más, entonces, aunque me cueste tanto esperar, aunque no quiera hacerlo, y quisiera llamarte y decírtelo, pero no sería de frente. Entonces, aunque te extrañe mucho más de lo que te extrañé antes, aunque nisiquiera haya podido aún besarte, esperaré con impaciencia y tambien con esperanza, porque después de tanto tiempo, por fin estoy empezando a creer que lo que hasta hace algunos meses había sido sólo una idea en mi cabeza, el lugar donde me iba imaginariamente cuando quería ser feliz, a lo mejor ese lugar si puede existir y a lo mejor tenía que pasar esto para que por fin estemos preparados para vivir esos sueños.
Y yo, mi amor, si quiero vivir esos sueños contigo. ❤️
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