Hoy que estoy intentando pasar por el proceso de duelo, y que no sólo ha sido difícil porque son muchos los duelos que he tenido que llevar últimamente, sino porque este es más duro porque tiene que ver contigo.
Ese día que nos juntamos cuando llegué, quería decirte tantas cosas, pero las palabras no salían de mi boca. Una mezcla de orgullo, vergüenza y no sé qué más no me dejaron hablar.
Luego, por cobarde, quería que tú reconocieras primero que sentías algo por mí, algo que hoy me doy cuenta que probablemente estaba en mi cabeza y no en ti.
Y ahora, ahora ya es tarde. Porque creo que te aburriste de esta loca, pensando que quiero manipularte, cuando nunca fue ni ha sido mi intención. Mi intención siempre fue decirte, de alguna forma, lo que sentía. Pues si alguna vez lees esto, aquí va.
Me enamoré de ti hace tantos años que ya ni recuerdo. De tus ojos, tu sonrisa, tu forma de ver la vida. De la simplicidad con que entendías cosas que yo siempre enredé. Pero, por sobre todo, me enamoré de quién era y soy cuando estoy contigo: Yo. Mi yo de verdad.
La loca que sueña, que se ríe, que habla hasta por los codos. Contigo soy capaz de hablar de cosas que nunca le digo a nadie, que nunca me atrevo a contar. Se me atragantan las palabras que quieren salir, todas, menos las que debía decirte.
Y cuando nos alejamos hace años, todo se me fue a la mierda. Mi vida tomó un solo sentido: mi hija. Hice tanta estupidez, todas las cosas que pensé que jamás haría, porque era otra persona, no era yo. Y me transformé en el robot que soy hoy.
Me casé con un hombre bueno, que sobre todo me hacía reír y al que quería querer con todas mis ganas. Y lo quise, aún le tengo cariño, pero nunca lo amé.
Y cuando tomé la decisión de separarme de él, como si el cielo, el universo, me estuviera reafirmando todo, te vuelvo a ver… y todo lo que había escondido por años volvió a salir a la superficie.
Esta vez duele más. Porque, en algún punto, a diferencia de hace más de 22 años, pensé que tú también sentías algo.
El balde de agua fría ha sido grande. Porque aún no quiero creer que esas canciones, lo que escribiste, nada, nada de eso era para mí.
Por eso decidí que no puedo seguir viéndote en Instagram, viendo lo que publicas, viendo tu foto, porque sé que voy a hablarte. Sé que voy a seguir queriendo saber de ti, queriendo un poquito de tu tiempo, y no me hace bien, porque sé que así nunca podré volver a guardar todo. Y tampoco quiero molestarte más.
Estoy intentando rearmarme. Pronto me iré de vuelta a Chile e intentaré empezar de cero, otra vez. Como ya dije anteriormente, no es la primera vez y seguramente no será la última.
Pero no quería seguir este proceso sin antes, al menos, ponerlo por escrito: que fuiste, eres y serás la única persona que realmente amé.
El amor de mi vida, aunque yo no haya sido el tuyo.
Mi langosta.

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