Ya está todo dicho, todo claro, todo expuesto. Ahora sólo queda esperar.
Para los niños será difícil, al departamento que nos iremos será extremadamente chico, pero serán sólo un par de meses, hasta que encuentre un lugar mejor. La Nacha de a poquito digerirá el tema, porque entiende cuáles son mis razones.
El colegio de Totito está ya listo, el de Benjita hay que trabajarlo un poco más pero seguro no habrá problemas.
Sergio ya habló con su familia, y estará con su hermana, cerca de los niños, que era lo que más nos preocupaba.
Sólo queda ver la logística de las maletas, vender las pocas cosas que compré acá y luego, ya irnos de una vez.
Y armarme de nuevo, armar todo otra vez. No será la primera, seguro no será la última. Pero esta vez preocupada de mi también, de seguir mejorando. Pero siempre he creído en mí y de lo que soy capaz. Sé que lo haré, y que todo de a poquito irá mejorando.
Por ahora estoy feliz, que ya saqué todo a todos y el resto se verá cuando sea necesario. Tengo el apoyo más importante que es de mis padres, amigos y el de los niños se ha ido formando de a poco.
Por primera vez en la vida estoy aprendiendo a hablar, hablar de verdad y no lo que el resto quiere escuchar.
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