3 de Septiembre de 2026
Aunque los años pasen, porque han pasado sin pedir permiso, algo de nosotros parece haberse quedado exactamente igual, inamovible.Hemos cambiado por fuera, no sólo por los años, tambien por el camino recorrido, caminos que creo que nunca imaginamos. Hemos crecido (algo), aprendido (seguro), y nos hemos convertido en otras versiones de los niños que fuimos, que, hasta ayer, no han sido capaces de decirse nada.Hasta hoy cuando te miro, hay algo que no ha cambiado. Sigo viéndote con los mismos ojos de admiración, con el mismo embobamiento idiota de una niña y con un amor que a pesar de toda lógica y contra todos los intentos, contra todos los años, contra todo, siempre ha decidido llevarme la contra y quedarse.No sé si es bueno o malo. Es.Porque aunque pelees con ellos, te enojes, patalees, hay sentimientos que el tiempo no logra borrar, quizá porque son atemporales.Y tú sigues siendo, para mí, ese niño que alguna vez miré de una manera que entonces no sabía nombrar. La diferencia es que ahora sí sé cómo se llama.
y quizá, después de tantos años, podríamos dejar de preguntarnos qué habría pasado si hubiésemos hablado entonces y podríamos hablar ahora.
Sin nada que esperar, sin nada organizado que decir, o quizá no decir nada y sólo seguir mirándote como la tarde de ayer, que me mires como ayer. Como cuando éramos niños, como cuando no supimos decir nada y lo perdimos todo. Pero esta vez haciendo algo al respecto.
Porque yo quiero, y si alguna vez quieres, me encantaría escuchar cuarte, siempre me ha encantado hacerlo.
Deja un comentario