30 de Agosto 2026

He dormido casi todo el día.Me acosté temprano en la playa. Desperté temprano también, manejé hasta acá y después me fui a la casa de una amiga con los niños. Me acosté allá y volví a dormir otras cuatro horas. Y ahora ya es de noche. Y sé que probablemente no dormiré esta noche, y eso empieza a angustiarme.

No tengo ganas de trabajar. Ni de leer. Ni de hacer nada. Estoy cansada. Muy cansada. De ese cansancio que pesa en el cuerpo, que te pide simplemente cerrar los ojos y desaparecer un rato. Pero mi cabeza no sabe descansar. Sigue dando vueltas. Una vuelta, y otra, y otra, pensando cosas que no quiero pensar, imaginando cosas que no quiero imaginar. Ojalá pudiera apagarla, desconectarla así como se apaga una luz.

Ya falta poco para irme y no quiero irme. Tengo miedo. Miedo de no poder volver, de que el tiempo no alcance, de que algo me obligue a quedarme lejos más de lo que puedo soportar.

Y pienso en los niños allá, solos.¿Qué harían?¿Estarían bien? Quisiera cerrar los ojos y saltarme todo este tiempo. Que la noche pase, que pasen los días, que pasen los meses. Ojalá pudiera cerrar los ojos ahora y abrirlos en diciembre y estar de vuelta.

Y que todo esté en su lugar.Volver y poder, por fin, descansar. Estar tranquila, sentir que ya no tengo que correr detrás de nada ni pensar en nada ni sostener nada.

Y volver a dormir. Dormir de verdad, dormir hasta que el cuerpo deje de estar cansado y la cabeza, por una vez, se quede en silencio.

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