2026
Nunca lo supiste.
Muchas veces me quedé despierta mientras tú dormías. En ese silencio intentaba guardar cada detalle de ti: tu olor, tu risa, la manera en que respirabas, tus ideas, la calma de tu rostro. Como si memorizarte fuera una forma de no perderte nunca.
Nunca lo supiste, pero no podía y no puedo dormir sin pensar primero en ti. Y cuando abría y abro los ojos, antes incluso de recordar quién era y quien soy, ya te había recordado a ti.
Nunca lo supiste. Nunca supiste cuánto de mi vida se fue quedando en esos pequeños instantes que para ti, para ti no significaron nada.
Y tal vez ahora lo sepas.
Pero llega tarde.
Porque lo más triste no es que nunca lo supieras; es que, aun si lo hubieras sabido, probablemente tampoco habría cambiado nada.

Deja un comentario